Os quiero mucho. De verdad.

Llegue nueva a un instituto este año. Y nunca pense que las cosas irian como esta yendo. Cuando atravese esas puertas con una mano delante y otra detras, tan solo con el apoyo de una persona, crei que me moriria. Simplemente sabia que seria igual que los otros veintemil institutos a los que he ido. Antisocial e introvertida siempre fui la que no se hablaba con nadie, de la que se reian, la que vestia raro, diferente, la friki en otras palabras. Siempre era la chica que se pasaba leyendo o escuchando musica la mayor parte del tiempo, intentando no destacar ni llamar la atencion. Era esa chica a la que le gustaba escribir poesia, a la que le gustaba bailar y cantar, la que quisiera o no, vivia en un mundo al que casi nadie podia acceder, porque nadie sabia lo que sentia. Y crei que en este instituto todo seria igual. ¿Y porque no deberia de serlo? Yo ya habia perdido toda esperanza y vivia atada a mis tres amigas del pueblo. Cuando traspase la puerta de clase y los nervios se apoderaron de mi cuerpo totalmente supe que alli todo seria igual. Me sente, en la primera fila, intentando no llamar la atencion, sin que nadie reparase en mi. Apenas me movia y no me atrevia a mirar hacia atras para ver a mis futuros compañeros de clase. Recuerdo que ese dia paso rapido, pero debia volver. No queria. Me habia preparado para el bullyng de este año, mentalizandome de algun modo. Pero me equivoque. Todo salio al reves.

Rodeada de gente y con nervios me sente al dia siguiente en la parte de atras y pude ver a todos mis compañeros. Uno a uno se fueron levantando y contando cosas sobre su vida. Yo nerviosa me levante de mi silla como habian hecho los demas, y relate un poco porque estaba en el bachillerato de Artes Escenicas, Musica y Danza. En seguida note sus miradas sobre mi, y mi corazon comenzo a latir descontroladamente, haciendo que mi cara se pusiera roja y mis nervios mas potentes. Todo iba mal. Yo estaba mal. Y lo pasaria mal tambien.

Han pasado ya seis meses desde ese dia, y que decir... Que todo es igual que en los otros...
Con la gran diferencia de que la gente que he conocido son las mejores persona que uno se pueda encontrar. Rodeada de bailarines, musicos, cantantes, actores y actrices mi vida ha dado un cambio radical. No sabeis lo que es llegar a clase y recibir sus sonrisas, sus buenos dias. Me alegran cada segundo que paso entre ellos. Nunca habria creido que yo hubiese podido ser feliz, nunca como lo soy ahora. Se que puedo contar con ellos, que estan ahi, que soy una mas, y no la marginada. Me siento bien, gracias a ellos. Porque son escenicos, porque son generosos, simpaticos, leales, graciosos, extrovertidos, unicos. Porque nada ni nadie puede ser como ellos, porque son libres, y me han liberado a mi. Porque te empujan a ser mejor persona, te protegen, te ayudan y estan contigo. Hay gente de todos los colores, de todas las ideologias, grandes, menos grandes, delgados, menos delgados, de diferentes condiciones sexuales, y nadie se cree mejor que nadie.
Pero muchas veces mis inseguridades me sobrepasan. Y ¿si quizas me estoy pasando? Y ¿si piensan que soy una pesada? y ¿Si les caigo mal? o ¿y si van conmigo por no dejarme sola? A veces me pasan por la cabeza esas ideas y tengo miedo. Miedo de perderles porque son las unicas personas que han dejado que les muestre como soy y nunca lo habia hecho. Son ellos, los escenicos, las personas que van a mi clase, los que me hacen llorar de la risa dia si y dia tambien. Los que me escuchan, los que ma gastan bromas todos los dias. (Si, va por ti, el bailarin) Quisiera poder nombrarlos a todos, poder darles las gracias uno por uno, pero no se si les pareceria bien. De todas formas, les debo mucho, porque gracias a ellos puedo decir que soy feliz.

Gracias escenicos.

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