Pero de vez en cuando salia de su letargo, no demasiadas veces, si bien lo hacia simplemente para comer, o esas necesidades básicas, pero inmediatamente volvia a su estado de semi incosciencia. Esto ocurria dos o tres veces al mes, lo que seria una vez por semana mas o menos, lo que le confería un aspecto tetrico, demasiado delgado para un hombre de su envergadura, demasiado arrugado para un hombre de su edad, demasiado dolorido como para ser un hombre... Si te hundías en sus ojos nada te podia sacar de ese lugar, y el lo sabia, por eso anduvo por lugares poco transitados,aunque en realidad lo hacia ya por pura repetición...
Pocas veces se paraba a lo largo de su eterno camino, pero cuando lo hacia podía permanecer tumbado sobre la hierba días y días enteros,pero para el no parecían mas que unas pocas horas. ¿Que era lo que buscaba tan desesperadamente ese hombre? Nunca se sabrá, pero hay leyendas e historias que afirman que en uno de esos días en los que paraba para descansar, un joven pueblerino que no lograba conciliar el sueño, salio para tomar el aire y dar un paseo por el viejo bosque que se agolpaba al lado de su casa cuando oyó que este hombre en sueños susurraba un solo nombre... Elisabeth...
