Que bonito es levantarse por la mañana y ver el amanecer, con sus luces rogizas y sus nubecitas malvas, con el mar de fuego debajo y las montañas azules al fondo, como un gran muro de piedra caliza y conchas. Y que decir del atardecer. con sus ultimas luces bañando cada rincón, limpiando y depurando conciencias de culpas que no dejan dormir y pregonando su dulce aroma de muerte y encantadora promesa de resurrección constante. Admirable en todos los sentidos.Y la relajación que produce el suave golpeteo de la lluvia en los cristales acunada suave y dócilmente por los acordes del viento, cuando rellena la mente con su pura y fina agua y deja todo vacio y cerramos los ojos ante tan simple y encantador sonido. O aquellas noches de tormenta misteriosa, que baña todo con retazos de luz metálica y purpura, salpicandonos con su ferocidad y salvajismo, haciendo que entremos en un estado de semiincosciencia pura, anonadados por su furia y fuerza.
Y esa pequeña gota de agua que se derrama a menudo inconscientemente y que apenas somos capaces de retirarla porque no somos quien para derrumbar esa intimidad que se ha formado en su interior. Y observamos como poco a poco rodea la fina linea que rodea su rostro, cayendo hacia el precipicio de temor y miedo que comienza cuando termina su boca. Y recuerdas el amanecer, el atardecer, la lluvia, el viento... y sabes que aquella gotita no es mas que una muestra de la gran tormenta que sucede en su interior. Y recuerdas la tormenta.
Y callas, abrazas y reprimes al mundo que le amas.
porque sabes que tras la tormenta hay calma,
porque sabes que otra vez dormirás sola en tu cama,
escuchando la lluvia, el viento, la tormenta...
por último...
tu calma.
Y esa pequeña gota de agua que se derrama a menudo inconscientemente y que apenas somos capaces de retirarla porque no somos quien para derrumbar esa intimidad que se ha formado en su interior. Y observamos como poco a poco rodea la fina linea que rodea su rostro, cayendo hacia el precipicio de temor y miedo que comienza cuando termina su boca. Y recuerdas el amanecer, el atardecer, la lluvia, el viento... y sabes que aquella gotita no es mas que una muestra de la gran tormenta que sucede en su interior. Y recuerdas la tormenta.
Y callas, abrazas y reprimes al mundo que le amas.
porque sabes que tras la tormenta hay calma,
porque sabes que otra vez dormirás sola en tu cama,
escuchando la lluvia, el viento, la tormenta...
por último...
tu calma.
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