Prologo de mi libro, si os gusta comentad :) gracias

Una gran luna dorada iluminaba tenuemente el camino entre los arboles. La espesura de ese bosque era inmensa, llena de vida. La noche se cernía alrededor de las grandes copas de lo arboles mientras una neblina se  enredaba y entremezclaba en sus bucles de oro. El camino era largo, y el lo sabia,pero no era un gran motivo para detener su avance. Era a la vez pedregoso, estrecho y lleno de obstáculos que le hacían perder el equilibrio una y otra vez, resbalando, o tropezando con alguna raíz demasiado grande. El tiempo no le importaba, ni siquiera distinguía la noche oscura del luminoso dia, no le interesaba. El solo tenia en la mente una cosa, y no había nada tan dichosamente importante que necesitara mas atencion que la que necesariamente requería. Como el simple hecho de respirar, de andar, o de ver. Asi como la noche y el dia, nada.


 Pero de vez en cuando salia de su letargo, no demasiadas veces, si bien lo hacia simplemente para comer, o esas necesidades básicas, pero inmediatamente volvia a su estado de semi incosciencia. Esto ocurria dos o tres veces al mes, lo que seria una vez por semana mas o menos, lo que le confería un aspecto tetrico, demasiado delgado para un hombre de su envergadura, demasiado arrugado para un hombre de su edad, demasiado dolorido como para ser un hombre... Si te hundías en sus ojos nada te podia sacar de ese lugar, y el lo sabia, por eso anduvo por lugares poco transitados,aunque en realidad lo hacia ya por pura repetición...
Pocas veces se paraba a lo largo de su eterno camino, pero cuando lo hacia podía permanecer tumbado sobre la hierba días y días enteros,pero para el no parecían mas que unas pocas horas. ¿Que era lo que buscaba tan desesperadamente ese hombre? Nunca se sabrá, pero hay leyendas e historias que afirman que en uno de esos días en los que paraba para descansar, un joven pueblerino que no lograba conciliar el sueño, salio para tomar el aire y dar un paseo por el viejo bosque que se agolpaba al lado de su casa cuando oyó que este hombre  en sueños susurraba un solo nombre... Elisabeth...

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