Antes de actuar, piensa...


Sus pequeñas alas descansaban en su espalda, agitadas por el viento. Su cabello negro se mantenía inmóvil sobre sus hombros. Una lagrima recorría su pálida cara en la anteriormente había felicidad, y ahora solo quedaba soledad. Una soledad grande en la que no había cabida para el más mínimo resplandor de luz. La marea estaba subiendo y mojaba sus pequeños y descalzos pies, ella no pareció darse cuenta de ello. Se estaba mojando todo su vestido negro pero no le importaba. Levanto la mirada, esa mirada de ira y tristeza y sus ojos azules estaban rodeados de un color rojo. Miró a la luna, llena blanca y oscura. Se levantó y la brisa de mar arrojo destellos de luz blanca, y su pelo negro se agito agresivamente. Levanto su mano hacia la luna como si quisiera cogerla pero en vez de eso sus alas se abrieron, de un color dorado y sorprendentemente hermosas. Se quedo allí mirando a la luna como si tuviera la culpa de su desdicha. Fue caminando hacia las olas y parecía que no le costaba el más mínimo trabajo andar en el agua. Una ola le golpeo en la cara y mojo su largo pelo. Siguió caminando. Sus esplendidas alas seguían abiertas y de ellas resbalaba el agua y a la vez iban cediendo y cayendo otra vez a su espalda. El agua ya la cubría casi por los hombros pero ella no se detuvo y otra ola la sumergió completamente. Al cabo de unos segundos notaba la presión en sus agudos oídos y la sal hacia que le escocieran esos ojos azules. Ya no había más que hacer y se dejo llevar por la marea, sumergida y esperando. Esperando lo inevitable y lo que ella libremente había escogido… La Muerte. Todo el mundo piensa que la muerte es la mejor forma de liberarse de sus problemas, la gente desea morir para olvidarse de todo, pero cuando mueres, los problemas están en la realidad, tus seres queridos, son los que viven tu muerte, ella recordó a sus amigos, recordó a toda la gente que dejaría atrás, pensó en todos aquellos que aun no conocía, y que seguramente ya no conociera jamás. Las olas comenzaron a ser mas fuertes y mas rápidas, ya no la quedaba mucho tiempo. Las tinieblas la rodeaban y sintió como perdía lentamente el conocimiento, sentía como sus ojos se cerraban, sentía el escozor en sus pulmones y en ese momento se arrepintió de haberse metido en ese mar de tinieblas en el que se encontraba. 

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